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Un encuentro educativo

 

La inesperada afluencia de visitantes, en especial de los jóvenes, marcó el tono de la Feria Internacional del Medio Ambiente, la cual ofreció una gran oportunidad de interacción a quienes están comprometidos en resolver los problemas ambientales enfrentados por Colombia y nuestro planeta: agencias gubernamentales especializadas, empresas que se autodefinen como amigables con el medio ambiente, proveedores de tecnología, programas de cooperación internacional, organizaciones no gubernamentales y comunitarias, y centros de investigación.

Como toda feria, se trataba de comprar y vender. Pero muchos expositores se propusieron mostrar su significativa actividad en pro del medio ambiente, mientras que otros buscaron convencer al público de su compromiso con la protección ambiental no obstante su cuestionable trayectoria en la materia.

Ecopetrol pertenece a este último grupo. Aprovechó la Feria para resaltar algunos logros positivos, así como sus buenos propósitos, sin hacer mención, como era de esperarse, de su muy negativo balance ambiental a lo largo de su historia, que representa una enorme deuda ecológica con el país. Es un balance en el cual se contabilizan, entre otros, los cientos de toneladas de contaminantes vertidos en el río Magdalena y los graves daños a los acuíferos y ciénagas del Magdalena Medio.

Pero no es solamente un asunto del pasado: la empresa continúa sin cumplir con la normatividad ambiental en muchos aspectos, y sin atender adecuadamente los requerimientos de las autoridades para restaurar los ecosistemas afectados, como es el caso de las ciénegas. Y sigue produciendo uno de los diésel de más baja calidad del mundo, con graves consecuencias para la salud de los colombianos. Solo recientemente acordó comenzar a corregir tan inaceptable y dañina situación tras muchos años de tomarle el pelo al Ministerio del Ambiente.

Hay que aplaudir el anuncio de Ecopetrol de querer transformarse en una empresa ambientalmente responsable, para tranquilidad de sus nuevos accionistas y en beneficio del país. Ojalá cumpla, puesto que aún se encuentra muy lejos de merecer su nuevo y enverdecido logo con una iguana a bordo, que parece tener inconfundibles síntomas de asfixia como consecuencia de la contaminación producida por la empresa que la adoptó.

Otros participantes en la feria, como Bavaria, Cerrejón y Holcim, presentaron interesantes avances en materia de gestión ambiental. Bavaria, hasta hace quince años un gran contaminador, muestra hoy los beneficios de haberse comprometido con la producción más limpia. Su meta es llegar a la emisión cero (o la no producción de residuos), con lo cual iría mucho más allá de lo que la normatividad le exige, que es el criterio fundamental para definir a una empresa como ambientalmente responsable.

Tanto el Ministerio del Ambiente como sus centros de investigación y las Corporaciones Autónomas Regionales presentaron sus principales realizaciones, que son muchas y muy relevantes así se tenga que reconocer las falencias y vacíos que caracterizan su gestión. Y algunas ONG, como Natura, WWF y Conservación Internacional, nos recordaron el significativo aporte que están haciendo para la construcción de una sociedad ambientalmente más sana.

La ciencia y el desarrollo tecnológico también estuvieron presentes. Así, por ejemplo, llamó la atención el potabilizador manual de agua, producto de la creatividad del ingeniero Álvaro Sanjinés, quien lo desarrolló para el municipio de Manizales, una ciudad que se encuentra empeñada en convertir en realidad el derecho al acceso al agua potable a todos sus habitantes.

El ministro Juan Lozano, la viceministra del Ambiente, Claudia Mora, el director de Corferias, Andrés López, y Asocar tienen razones para estar satisfechos. Fue un maravilloso encuentro de los ambientalistas de viejo y nuevo cuño y un certamen educativo sin par.

Manuel Rodríguez Becerra
Publicada en El Tiempo. 7 de abril de 2008

 

 

Derechos Reservados de Autor. Manuel Rodríguez Becerra. Bogotá, Colombia.
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