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El Foro Nacional Ambiental, diez años después

 

Palabras pronunciadas en la celebración del décimo aniversario del
Foro Nacional Ambiental

El Foro Nacional Ambiental nació a partir de un seminario, que, con el nada modesto título de “La política ambiental de fin de siglo”, tuvo lugar en Noviembre de 1997, bajo los auspicios y organización de la Fundación Friedrich Ebert de Colombia, Fescol, la Fundación Alejandro Angel Escobar, la Fundación para la Educación Superior, Fes, y el Fondo para la Protección del Medio Ambiente “José Celestino Mutis”, -Fen,Colombia.

Finalizado el evento, que tuvo una duración de dos días y como sede el Hotel Embassy Suites, concluimos que su gran acogida parecía indicarnos la necesidad de institucionalizar un mecanismo para realizar la reflexión y el debate sobre la política ambiental de Colombia. El caso es que -Martha Cárdenas de FESCOL, Camila Botero Restrepo de la Fundación Angel Escobar, Angel Guarnizo del Fondo FEN, Oscar Rojas de la FES, y quien les habla-, nos comprometimos a fundar el Foro al calor de unos merecidos whiskeys que nos regalamos a la finalización del seminario, modalidad esta última no muy popular entre muchos ambientalistas, que aconsejan jugos orgánicos para tal tipo de celebraciones. Fue una grata y creativa reunión de amigos, como siempre han sido las de la Junta Directiva del Foro Nacional Ambiental, con la diferencia que desde que se fundó sólo las hemos acompañado con un austero té. Siete meses después, en Junio de 1998, hicimos el lanzamiento oficial del Foro, en un evento en el cual presentamos dos libros resultantes del mencionado seminario.

Debemos reconocer que la de hoy es una celebración bien particular puesto que, como prueba del éxito de diez años de la existencia del Foro Nacional Ambiental, no podemos exhibir orgullosos, a quienes hoy nos acompañan, ni una sede, ni un solo técnico o empleado de nómina, ni un director ejecutivo, ni una cuenta de ahorros o papeles de la bolsa, ni tampoco una personería jurídica. Para los amigos de lo formal que no nos conozcan podríamos constituir algo así como una organización fantasma.

Por fortuna, de la anterior denominación nos salva el hecho de que el Foro sea una alianza voluntaria, compuesta por ocho prestantes instituciones. Y que ellas presenten una gran diversidad en sus propósitos, su origen geográfico, sus realizaciones, y las ideologías que los animan e, incluso, en la concepción sobre la forma en que nos debemos acercar a los problemas generados por la relación entre el hombre y el medio ambiente.

Hoy constituyen el Foro Nacional Ambiental:

Fescol, Fundación Alejandro Ángel Escobar, Ecofondo, WWF, Fundación Natura, Fundación Tropenbos, Gtz, y Facultad de Administración de la Universidad de los Andes.

A estas ocho organizaciones las une un común denominador: la convicción de la necesidad de corregir las formas destructivas de relación entre la acción humana y su ambiente natural, y la convicción de la necesidad de encaminarnos hacia un mundo que sea sostenible y equitativo desde las perspectivas ambiental y social.

Como es evidente, hacen falta en la lista dos de las cuatro organizaciones fundadoras, la FES y el Fondo FEN. La primera se retiró como consecuencia de la quiebra de la Financiera Fes a finales del siglo pasado. Y la segunda fue liquidada por la imposibilidad de que la Financiera Eléctrica Nacional continuara transfiriéndole fondos para su funcionamiento, acorde a una normatividad que sorprendió sin recurso de defensa al Fondo Fen, que tan definitivos aportes hizo para el ambientalismo en Colombia, con el acertado liderazgo de Angel Guarnizo.

Ante estos retiros, la soledad de los fundadores que quedamos en el foro fue respondida por Fescol y la Fundación Angel Escobar con creatividad, y con recursos de emergencia, una situación que, por fortuna, no se prolongó por mucho tiempo. Porque, en el período 2001-2004, a ellas dos se sumaron paulatinamente las otras seis, incluyendo a la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, a la cual hoy represento. Y, a la cual agradezco, en cabeza de su decana María Lorena Gutiérrez, aquí presente, su compromiso con el Foro en estos cinco años de pertenencia al mismo.

Son ocho organizaciones que cuentan con impresionantes realizaciones a su haber, así como con un significativo patrimonio físico y humano, que las han puesto, en lo pertinente, al servicio de la realización de los propósitos del Foro, que hoy son los mismos que se hicieron explícitos en nuestro folleto promocional de lanzamiento en 1998, y que rezan:

“El Foro es un espacio para la reflexión que busca la integración de la dimensión ambiental en las políticas de desarrollo de Colombia. En particular, intenta propiciar un diálogo estructurado entre los principales líderes de los sectores económico, social y ecológico”.

“El Foro Nacional Ambiental pretende constituirse en vehículo de expresión de las preocupaciones y las inquietudes de la sociedad civil frente a sus responsabilidades y las del gobierno en el campo ambiental, para influir con fuerza y coherencia ante las instancias nacionales e internacionales, responsable de la toma de decisiones.”

¿Cómo nos hemos financiado y organizado para cumplir con tan ambiciosos propósitos?

Desde que creamos el Foro decidimos que como condición para mantener la necesaria independencia exigida por los propósitos planteados, era indispensable contar con una equivalente independencia económica. Lo que en plata blanca implica que todos los miembros del foro hacen aportes en dinero y en especie para su funcionamiento, una modalidad que seguramente conlleva restricciones para nuestra acción pero que se justifica ampliamente para el ejercicio de la libertad.

Algunas organizaciones externas se han acercado al Foro para ofrecer su contribución a su financiación. Y, como es natural, la hemos aceptado a partir de que no se nos imponga ninguna condición. En el pasado contamos con aportes de Colciencias, y del Centro Internacional de Investigaciones Forestales, CIFOR, con sede en Indonesia. Y desde hace tres años hemos contado con el apoyo económico de la Embajada Real de los Países Bajos, y la muy cercana colaboración de, Bas-van Noordenne, Jan Platinga y Maurice Beers, siempre atentos a los desarrollos del Foro.

En qué medida hemos logrado cumplir con los propósitos planteados por el FNA desde su fundación, es un asunto que no me corresponde juzgar, hoy que llevo la palabra en representación de su junta directiva y que tengo la responsabilidad de presidir. Pero es necesario reconocer que hemos hecho un gran esfuerzo en el intento de incidir en la política pública a partir del ejercicio del debate público fundamentado en la argumentación razonada. Y que ese gran esfuerzo se evidencia en la contabilidad de las actividades adelantadas para el efecto:

  • La realización de 55 foros, seminarios y talleres realizados entre 1998 y 2008 en materia de: la situación y perspectivas de la institucionalidad ambiental del país, Política de biodiversidad, Política de aguas, Medio ambiente y conflicto armado, Política ambiental urbana, Política ambiental internacional, y Pueblos, bosques y territorios,
  • La elaboración de cerca de 100 documentos por parte de algunos de los principales expertos sobre política ambiental del país, como base para la realización de los foros, talleres o seminarios, muchos de los cuales han sido publicados, y están colocados hoy en nuestra página web.

Al reflexionar acerca de lo que, en últimas, hemos intentado hacer en el Foro Nacional Ambiental, pienso que no es nada distinto a intentar llevar a la práctica lo que Amartya Senn ha denominado como “el ideal del uso público de la razón”. Un concepto que para precisar su significado lo mejor es acudir a Senn, quien ha señalado que este ideal se relaciona estrechamente con dos prácticas sociales particulares, a saber:

“la tolerancia hacia opiniones distintas (junto con la posibilidad de estar de acuerdo en no estar de acuerdo),

y el fomento del debate público (junto con la confirmación del valor de aprender de otros).”

Pienso yo que, sin estridencias, hemos tratado de aproximarnos a estas dos prácticas, que son condición esencial para la existencia de una genuina democracia, y cuyo ejercicio, infortunadamente, no parece hoy muy popular en nuestro medio.

No es entonces extraño que como evento central de nuestra celebración rindamos un homenaje a dos grandes maestros del ambientalismo en Colombia: Thomas van Der Hammen y Julio Carrizosa. Ellos representan, y nos han enseñado, como pocos, lo que significa el buen uso de la razón y de la ciencia, y lo que significa la generosidad intelectual y el servicio público, en aras de lograr una sociedad que sea ambiental y socialmente sostenible.

Para terminar, tengo la obligación de resaltar ante ustedes el gran aporte que para el desarrollo del Foro han efectuado las instituciones que lo conforman en cabeza de sus representantes ante nuestra Junta Directiva:

  • Martha Cárdenas, Fescol;
  • Camila Botero, Fundación Angel Escobar;
  • Mari Luo Hiigins y Ximena Barrera, WWF;
  • Elsa Matilde Escobar, Fundación Natura;
  • Carlos Rodríguez , Fundación Tropenbos;
  • Rafael Colmenares, Ecofondo;
  • Francisco Canal, GTZ;

Pero al señalar el aporte de estas instituciones y personas, creo que todos los miembros de esta alianza, así como los presentes, estaríamos de acuerdo en resaltar la excepcional contribución de Fescol, representado en el Foro por Martha Cárdenas.

Porque es muy probable que si no hubiese sido por la energía y el compromiso de Martha, quizá el Foro hoy no existiría, puesto que ha sido decisiva en su desarrollo y, en particular, en aquellos períodos en que nuestra supervivencia se ha visto comprometida. Y ha puesto a nuestro servicio su excepcional experiencia, pragmatismo y entusiasmo singular en materia del debate de las políticas públicas en Colombia, que se concreta en los diversos programas sobre los más diversos temas que con tanto acierto y verticalidad intelectual ha coordinado en Fescol, durante más de dos décadas, algunos de los cuales han sido el resultado de su propia concepción e iniciativa. Nuestra gratitud a Martha por su amistad y por todo lo que significa para todos nosotros. Y al director de Fescol, Hans Blumental, mil gracias por su incondicional apoyo.

Pero esta constancia quedaría incompleta si no mencionamos a Melba García, de Fescol, la gran arma operativa de nuestra alianza que ante las buenas y las malas siempre responde con un trabajo sin restricciones.

Naturalmente el Foro se debe, fundamentalmente, a quienes han hecho un aporte intelectual mediante documentos concretos y rigurosos que han servido como referente para el debate sobre la realidad de la política ambiental colombiana. Y se debe a quienes al creer en la conveniencia de que existan espacios para la reflexión, como una de las condiciones para avanzar en el camino de la protección ambiental en Colombia, han participado intensamente en las diversas actividades que hemos convocado, que incluyen representantes de diversos sectores de la sociedad civil, el sector privado, y el gobierno. A todos ellos nuestro reconocimiento. Muchas gracias.

Manuel Rodríguez Becerra
Museo “El Chicó”, Bogotá, Septiembre 23 de 2008

 

 

Derechos Reservados de Autor. Manuel Rodríguez Becerra. Bogotá, Colombia.
Ultima actualización noviembre de 2014
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